
El conflicto en Venezuela dejó de ser un asunto interno y se convirtió en un pleito global donde los aliados de Trump y los de Maduro ya están claramente en bandos opuestos.
Tras la captura de Nicolás Maduro anunciada por Donald Trump y el ataque de Estados Unidos a Caracas, la comunidad internacional empezó a mostrar cartas: algunos cerraron filas con el chavismo, otros respaldaron a Washington y varios optaron por el silencio estratégico.
Team Maduro
Del lado de Maduro, los apoyos más firmes vienen de viejos conocidos. Cuba no tardó en calificar la ofensiva estadounidense como una agresión directa y reiteró su respaldo total al gobierno venezolano. Nicaragua también salió a escena, con Daniel Ortega acusando a Trump de querer meter mano en el petróleo venezolano bajo el disfraz de seguridad y lucha antidrogas. Son aliados que no sorprenden, pero que confirman que el eje político sigue intacto.
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Más incómoda fue la postura de Rusia y China. Aunque durante años respaldaron al chavismo, esta vez prefirieron bajar el volumen. Ambos países tienen prioridades más urgentes —Ucrania, economía, acuerdos comerciales— y no parecen dispuestos a chocar de frente con Estados Unidos. Irán pidió respeto a la soberanía venezolana y Bielorrusia fue aún más lejos, ofreciendo incluso refugio a Maduro si decide abandonar el país.
Team Trump
En el otro extremo están los aliados de Trump. Varios países del Caribe, como República Dominicana, Trinidad y Tobago y Granada, además de territorios estadounidenses como Puerto Rico e Islas Vírgenes, han mostrado apoyo abierto a Washington. No solo con discursos, sino permitiendo presencia militar y operaciones en la región.
Así, Venezuela queda atrapada en un tablero donde Trump, Maduro y aliados juegan una partida peligrosa, mientras el país enfrenta su momento más tenso en años.
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