Tras muerte de Roberto Servitje, conoce la gran historia de Bimbo
¿Sabías que la palabra Bimbo surgió de la fusión entre el nombre del popular juego, Bingo, y la famosa película de Disney, Bambi?

Este jueves se dio a conocer el fallecimiento de Roberto Servitje Sendra, uno de los cofundadores de Grupo Bimbo y figura clave en la historia de una de las marcas más queridas por los mexicanos.
Aunque hasta ahora no se han revelado las causas de su muerte y la empresa no ha emitido un comunicado oficial, la noticia fue confirmada por el sacerdote Francisco Javier Acero Pérez, amigo cercano de la familia.
La historia detrás del tierno osito Bimbo
Todo inició gracias al padre de Roberto, Juan Servitje, quien, junto con otros socios, participó en la empresa Pan Ideal, pero tiempo después se separó de la compañía y fundó su propio negocio, una pastelería llamada El Molino.
Sin embargo, en 1936 murió el patriarca, y el hermano mayor, Lorenzo Servitje, tuvo que dejar sus estudios para hacerse cargo de la empresa familiar, la cual creció tanto, que lograron implementar nuevas tecnologías, tales como el pan de caja.
Gracias a ello, en 1945 inauguraron Bimbo como una empresa panificadora, junto a los hermanos Juan y Lorenzo Servitje como socios, e incluso sus primeros productos, fueron el pan blanco, pan negro y el tostado.
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El hombre detrás del Osito Bimbo 🐻🍞
Nacido en la Ciudad de México en 1928, Roberto Servitje no solo ayudó a levantar una empresa familiar: ayudó a alimentar generaciones. Junto a su hermano Lorenzo y otros socios, fundó Bimbo en 1945. Su visión lo llevó a abrir mercado en lugares como Guadalajara, León y San Luis Potosí, y más adelante, a presidir el consejo de administración de la compañía en 1994.
Detrás del icónico Osito Bimbo y del pan que ha acompañado desayunos y loncheras por décadas, hay una historia de esfuerzo familiar. Roberto fue parte de una dinastía de panaderos con raíces catalanas.
Un legado que huele a pan recién hecho
Lo que empezó con apenas 34 empleados en una pequeña fábrica en Santa María Insurgentes, hoy es la panificadora más grande del mundo. Con casi ocho décadas de historia, Bimbo se convirtió en una marca global, pero con alma mexicana. Una marca que muchos asociamos con nuestra infancia, nuestras abuelas, la tiendita de la esquina y, claro, con ese pan calientito que siempre supo a hogar.
Detrás de todo eso estuvo Roberto Servitje: un hombre que trabajó toda su vida para que a ninguna mesa le faltara un pedacito de pan.

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