Raíces que diseñan: El arte de Fernando Laposse

Fernando Laposse no es solo un diseñador mexicano, es un narrador de historias a través de materiales naturales, un arquitecto de comunidades y un defensor silencioso del patrimonio cultural mexicano.
Su obra se encuentra en la intersección entre estética, ecología y justicia social, donde cada pieza es un testimonio de resiliencia y memoria.
Lo extraordinario de su práctica es cómo lo aparentemente humilde, hojas de maíz, fibras de sisal, aguacate, se transforma en objetos de museo que invitan a reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza y la cultura.

El arte de transformar lo humilde en sublime
Hay diseñadores que buscan la forma y otros que buscan el alma. Fernando Laposse pertenece a esta segunda estirpe.
Laposse logra que lo cotidiano se convierta en extraordinario, elevando materiales humildes a un plano museístico, sin arrancarlos de sus raíces culturales.
Lo que en otras manos sería mero desecho agrícola, en las suyas se convierte en un manifiesto tangible de identidad, belleza y conciencia.

Diseño que siembra comunidad
Y luego lo que hace a Laposse un creador singular no es solo su destreza estética, sino su compromiso con la regeneración social y ambiental.
Desde 2015 colabora con la comunidad mixteca de Tonahuixtla, Puebla, donde ha reintroducido semillas nativas de maíz, impulsado la reforestación con agaves y generado empleo para decenas de familias.
En este cruce entre arte y activismo, el diseño deja de ser un lujo urbano para convertirse en herramienta de justicia. Laposse logra algo único, conectar la herencia indígena con un lenguaje contemporáneo de diseño.

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Estética con conciencia
Desde tapices teñidos, mesas con hojas de maíz, y sofás cubiertos de fibras que parecen criaturas fantásticas no buscan solo el aplauso estético.
Quieren contar historias de paciencia en tiempos de prisa, de colectividad en épocas de individualismo y de respeto en un mundo de excesos.
Exhibidas en galerías internacionales, funcionan como espejos incómodos, nos recuerdan que cada objeto tiene un origen, y que detrás de un simple material hay ecosistemas, comunidades e historias en riesgo de desaparecer. Su trabajo nos invita a repensar la manera en que consumimos, diseñamos y habitamos el planeta.


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