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Puerta al Mar: el proyecto que amenaza con borrar la memoria de la selva maya

La consulta pública de la Semarnat sobre “Puerta al Mar” ya cerró, pero lo que dejó no fue tranquilidad, sino indignación, resistencia y una exigencia clara: que se niegue el permiso a la Sedena para continuar con su megaproyecto turístico en plena Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an, uno de los ecosistemas más valiosos del planeta.

Porque sí, el Ejército mexicano no solo construye trenes, aeropuertos y hoteles; ahora también quiere abrir una “puerta” al mar, aunque para lograrlo tenga que abrirle heridas profundas a la selva maya.


Cifras muy elevadas

El proyecto, con un costo estimado de 175 mil millones de pesos, contempla la ampliación de un camino de 54 kilómetros, un restaurante, locales comerciales, un muelle con mirador y, lo más absurdo: una playa artificial sobre manglares destruidos.

Todo esto en una zona natural protegida donde por ley no se puede construir.

Organizaciones ambientales y comunidades mayas han sido tajantes: Puerta al Mar es una violación abierta al medio ambiente y a la memoria del pueblo maya.

“Este camino tiene espíritu, tiene guardianes. Fue usado para reprimir a nuestros antepasados, y ahora quieren usarlo para despojarnos otra vez”, dice Ángel Sulub, defensor del territorio en Felipe Carrillo Puerto.


¿La historia de un pueblo no importa?

Y es que este proyecto no solo destruye árboles, sino también la historia y la dignidad de un pueblo. El llamado “Camino antiguo a Vigía Chico” fue, durante la Guerra de Castas, la ruta por donde los soldados porfiristas entraban a someter a los mayas. Hoy, el Ejército vuelve por la misma senda, pero disfrazado de desarrollador turístico.

Mientras tanto, la Semarnat abrió la consulta pública, sí, pero el proyecto ya se construye desde 2023, sin permisos ambientales ni consulta indígena.

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El gobierno insiste en que traerá “justicia social y desarrollo sustentable”, pero los pobladores lo ven claro: es el mismo modelo turístico depredador que ya vació Cancún y la Riviera Maya, ahora extendiéndose hacia el corazón verde de Quintana Roo.

No es desarrollo, es despojo”, denuncian colectivos mayas como Múuch Xíinbal y Terravida, quienes exigen que se detengan las obras y se sancione a la Sedena por haber iniciado sin permisos.

Porque, al final, lo que está en juego no es solo una carretera o un muelle. Es la selva, la memoria y la dignidad de los pueblos que la habitan.

¿De qué sirve abrir una “Puerta al Mar” si para cruzarla hay que destruir la casa de quienes llevan siglos cuidándola?


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