
En un hecho sin precedentes, el expresidente Donald Trump sugirió que el gobierno federal podría revocar las licencias de emisión de las cadenas de televisión que considere “en su contra”.
Esta declaración, realizada a bordo del Air Force One, ha desatado una tormenta de críticas y encendido las alarmas sobre un potencial ataque sistemático a la libertad de expresión.
Trump afirmó: “Creo que tal vez se les debería retirar la licencia. Solo me dan mala publicidad, prensa. Están consiguiendo una licencia“.
El Caso Kimmel: El pretexto perfecto para una amenaza mayor
El detonante de esta polémica fue la suspensión del programa “Jimmy Kimmel Live!” por parte de ABC. La medida se tomó tras los comentarios del presentador, que vinculó al presunto asesino del activista conservador Charlie Kirk con el movimiento MAGA.
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La reacción de Trump va mucho más allá de un solo programa. Al referirse específicamente a las críticas de Kimmel y Stephen Colbert, declaró: “Cuando tienes una cadena y programas nocturnos, y lo único que hacen es atacar a Trump… Tienen licencia. No se les permite hacer eso“.
Brendan Carr: El hombre designado para ejecutar la amenaza
La figura de Brendan Carr, presidente de la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones), nombrado por el propio Trump, es central en esta controversia. Trump dejó claro que la decisión final recaería en él:
“Estará en manos de Brendan Carr… Es un patriota, ama nuestro país y es un tipo duro. Así que ya veremos“.
Previamente, Carr ya había insinuado en CNBC que el ecosistema mediático enfrentaría cambios: “Aún no hemos terminado”. Esta alineación entre el poder político y el regulador plantea un conflicto de interés profundamente preocupante y erosiona la independencia de un organismo clave.
La Estadística Cuestionable: Justificando lo injustificable
Para defender su postura, Trump recurrió a una cifra ya conocida pero no verificada de forma independiente:
“Leí en alguna parte que las cadenas estaban en un 97% en mi contra, nuevamente, un 97% negativo, y aun así gané, y fácilmente, los siete estados clave“. Haciendo referencia a las elecciones del 2024.
Este uso de datos no corroborados como justificación para una acción tan radical cuestiona la propia metodología del discurso oficial. Expertos en comunicación alertan sobre la estrategia de deslegitimar a la prensa para luego presentar su control como una solución necesaria.
Las estaciones de televisión abierta operan con una licencia de la FCC porque utilizan el espectro público. Este privilegio conlleva una responsabilidad de servir al interés público, no al interés de un mandatario. La sugerencia de retirar licencias basándose en la línea editorial constituiría un claro abuso de poder y un peligroso antecedente.
Contrasta con el tratamiento de las cadenas de cable, lo que sugiere que el objetivo es específicamente la televisión de libre acceso para todos los ciudadanos.
El hecho de que un expresidente y figura política central plantee abiertamente usar un organismo regulatorio para castigar la crítica debería ser una llamada de atención para toda la sociedad. La salud de una democracia se mide por la fuerza de su prensa libre, y hoy, esa salud está bajo una amenaza severa en Estados Unidos.
MIRELY I. ENRÍQUEZ
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