
En una jugada digna de un reality show autoritario, el Senado de la República aprobó el viernes por la noche su flamante “Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión” (o “Ley Censura”, como le dicen sus fans en la oposición). Con 77 votos a favor (Morena, sus compinches y un Movimiento Ciudadano que parece haberse confundido de bando) y 30 en contra (PAN y PRI, que al menos fingieron preocupación), México está a un paso de convertir su democracia en un episodio de Black Mirror.
¿Qué diablos acaban de aprobar?
1. “¿Dónde estás, mi amor?” – Geolocalización en tiempo real SIN orden judicial
¡Por fin! El gobierno podrá seguirte el rastro como si fueras un Pokémon, gracias a que la reforma permite la geolocalización de tu celular sin que un juez se entere. ¿Para qué sirve? Oficialmente, para “seguridad”. Extraoficialmente, para que cualquier funcionario con malas ideas sepa si estás en un mitin o en el Oxxo comprando cheves.
– PAN y PRI: “¡Es espionaje puro!”
– Morena: “No, es ‘geolocalización solidaria’.”
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2. “Silencio, se transmite” – Suspensión de radios y TV cuando “molesten”
¿Te gusta que te informen? Qué mal gusto. La nueva ley da al gobierno poder para cortar transmisiones si considera que violan los derechos de las audiencias (léase: si le caen mal a la presidenta con A). Eso sí, eliminaron el artículo que permitía bloquear Netflix, porque hasta ellos saben que quitarle Stranger Things al pueblo sería un crimen peor que el huachicoleo.
3. “El IFT murió, ¡viva la ATDT!”
El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), ese órgano “autónomo” que nadie entendía pero que al menos no obedecía ciegamente al Poder Ejecutivo, será reemplazado por la Agencia de Transformación Digital (ATDT). O sea, un nuevo órgano que dependerá del gobierno y decidirá quién puede transmitir y quién no. ¿Autonomía? Nah, eso es muy 2018, ¡Ah, verdad! Eso nunca ha existido.
4. Internet “para todos” (pero con CURP)
Promete llevar conexión a zonas marginadas (aunque no explica cómo ni con qué dinero). “Facilita” el acceso… pero obliga a dar tu CURP/RFC para contratar servicio. Ahora todos tendremos internet “incluyente”, aunque sea a costa de convertirnos en ciudadanos etiquetados y rastreables. ¡Gracias, padrinos digitales!
5. Medios comunitarios e indígenas con más apoyo
¡Bravo! Más apoyo a radios indígenas y comunitarias… siempre y cuando no digan nada que moleste al régimen. Porque, ¿qué mejor forma de “proteger la diversidad” que poniendo a un órgano controlado por el gobierno a decidir quién puede transmitir y quién no? ¡Eso sí es democracia participativa!
6. Menos publicidad extranjera (¿censura o protección?)
¡Fuera spots gringos antiinmigrantes! El gobierno mexicano protege tu sensibilidad… pero, eso sí, reserva el derecho de saturarte con su propia propaganda. Porque la censura selectiva también es un arte, ¿no?
La oposición llora, pero ya es tarde
Ricardo Anaya (PAN):
“¡Es la Ley Censura! ¡Van a espiarnos y callar a quien les plazca!”
Traducción: “Nos quitaron el chance de hacer lo mismo cuando gobernemos.”
Alejandro Moreno (PRI):
“Es el Big Brother del bienestar… ¡Quieren controlar hasta nuestros memes!”
Traducción: “Extrañamos los tiempos en que éramos nosotros los que censurábamos.”
Movimiento Ciudadano (sí, ellos también votaron a favor):
“Logramos reducir las facultades de la ATDT… de 66 a solo 9.”
Traducción: “Nos dieron unas migajas y las aceptamos con gusto.”
El dictamen pasa a Diputados, donde Morena y amigos tienen mayoría. Si lo aprueban (spoiler: lo harán), el gobierno tendrá herramientas legales para rastrearte, controlar medios y decidir qué se dice y qué no.
México, bienvenido a la era del “Todo por tu seguridad, nada por tu libertad“.
MIRELY I. ENRÍQUEZ
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