Alligator Alcatraz: la cárcel migratoria de Trump en Florida

Donald Trump lo hizo otra vez. Esta vez no con un muro, sino con una cárcel rodeada de caimanes. En pleno corazón de los Everglades, Florida.

Una prisión para inmigrantes indocumentados rodeada de pantanos, reptiles y vigilancia “natural”. La ha llamado “Alligator Alcatraz”. Sí, como si fuera una película de terror… pero con gente real.

“Los caimanes son nuestros guardias. No hay que pagarles”, dijo Trump entre risas. Y con eso confirmó lo que todos ya sabíamos, su política migratoria no solo es brutal, sino también grotesca. Una mezcla de crueldad y show mediático pensada para las cámaras y el aplauso de los extremos.


Un zoológico inhumano disfrazado de política pública

La prisión está construida sobre tierras ancestrales de la tribu Miccosukee, sin consulta ni respeto. Las tiendas de campaña para mil detenidos están expuestas al calor extremo. El lugar está aislado, sin rutas de escape, y rodeado de “guardias salvajes” como caimanes y serpientes, según el propio equipo de Trump.

Organizaciones ambientales y de derechos humanos han levantado la voz. Denuncian una instalación “inhumana”, violatoria del derecho internacional, y un ataque directo a un ecosistema frágil y protegido. Pero Trump, fiel a su estilo, lo celebró como un triunfo patriótico y lo convirtió en espectáculo.


Una política que rompe familias… y la economía

La cárcel de los caimanes es apenas un símbolo más del desastroso legado antimigrante de Trump. Bajo su mandato, redadas masivas han separado familias, detenido trabajadores esenciales y golpeado duramente a comunidades enteras.

¿El resultado? Campos sin cosechar, negocios sin empleados y barrios enteros paralizados por el miedo.

“70% de nuestros trabajadores agrícolas ya no están”, declaró una granjera en California. Restaurantes vacíos, supermercados con ventas por los suelos, y ciudades que cancelan celebraciones por temor a redadas.

Mientras tanto, Trump promete deportar a un millón de personas, aunque ni su propio equipo logra hacerlo funcionar.


Una farsa con víctimas reales

¿De verdad cree que encerrar personas en una prisión rodeada de animales salvajes es una solución migratoria?

No es política. Es sadismo disfrazado de ley. Es una telenovela cruel con ratings como objetivo.

Y lo más grave, está funcionando. Porque mientras las cámaras enfocan a los caimanes, las verdaderas víctimas son invisibles: familias rotas, vidas truncadas y comunidades enteras despojadas de dignidad.


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DIEGO LEIZA


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