
El Aeropuerto Internacional de Tulum “Felipe Carrillo Puerto” se ha consolidado en tiempo récord como una de las infraestructuras estratégicas más importantes del sur del país.
Desde su inauguración, ha recibido a más de 2 millones de pasajeros, posicionándose como una puerta de entrada clave para el turismo nacional e internacional en la Riviera Maya.
La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, destacó que este aeropuerto, al igual que otros proyectos estratégicos como el Tren Maya, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y la aerolínea Mexicana de Aviación, no solo son funcionales, sino rentables y sostenibles en el corto plazo.

“Todo está sustentado en modelos de negocio y está funcionando (…) su rentabilidad está garantizada, no son ocurrencias, sino un plan para sacar del olvido al sureste mexicano”, aseguró Sheinbaum.
Más que un aeropuerto: un polo de desarrollo
El Aeropuerto de Tulum no se limita a ser un centro de conexión aérea. Está vinculado directamente con el proyecto del Tren Maya, los Hoteles Mundo Maya y parques turísticos, creando un corredor económico que genera empleos y fortalece la llegada de visitantes.

- Más de 747 mil pasajeros han transitado por sus instalaciones solo en lo que va de 2025.
- Para finales de este año, se espera superar 1.3 millones de pasajeros adicionales.
- Forma parte de una red que incluye siete hoteles de categoría cuatro estrellas, con casi 1,000 empleos directos generados.
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Sheinbaum y la visión de un sureste fuerte
La Presidenta subrayó que estas obras forman parte de una estrategia nacional de desarrollo con enfoque en el sureste, una región históricamente relegada en términos de infraestructura.
Con la operación del Aeropuerto de Tulum, la conectividad aérea se ha multiplicado, atrayendo vuelos nacionales e internacionales que antes se concentraban únicamente en Cancún.

Además, este proyecto fortalece la política de turismo incluyente, ofreciendo alternativas de viaje más accesibles y diversificadas, lo cual beneficia no solo a las grandes cadenas hoteleras, sino también a comunidades locales que dependen de la actividad turística.
Un futuro garantizado
El mensaje de Sheinbaum fue claro: el sureste ya no será olvidado.
Con proyectos como el Aeropuerto de Tulum, la región no solo despega en lo turístico, sino que se convierte en un motor clave de la economía mexicana.

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