
Pues resulta que en Bali no solo hay playas hermosas y templos espirituales… también hay historias muy random, pues recientemente se dio a conocer que una peruana de 42 años, identificada solo como ‘NS’, decidió que el mejor plan para ganarse 20 mil dólares era traficar droga, pero no cualquier tráfico, no señor, uno muy creativo: escondiendo 1.4 kilos de cocaína y varias pastillas de éxtasis en un dildo dentro de sus genitales.
Obvio, en el aeropuerto no se tragaron su cara de “yo solo vengo a hacer turismo” y la revisaron. Y sorpresa, no era precisamente un souvenir. La chica dijo que todo fue idea de un tipo que conoció en la dark web. Claro, porque todos sabemos que la dark web es como Tinder, pero para el crimen internacional.
Ahora la pobre está en problemas serios, porque en Indonesia no andan con juegos: posesión y tráfico de drogas se pagan con cárcel o hasta pena de muerte. Spoiler: no hay fianza, no hay “échame la mano”.
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Y como si la historia no fuera ya de película, el personal del aeropuerto contó que la actitud de ‘NS’ levantó sospechas desde que puso un pie en Bali.
Así que no, no fue suerte ni casualidad que la cacharan; el comportamiento raro y los nervios a flor de piel hicieron que las autoridades investigaran más a fondo sobre la droga dentro del dildo que llevaba esta mujer peruana.
Por si quedaba alguna duda, las autoridades dejaron clarito que no hay lugar para “arriesgados creativos” en su país: Indonesia aplica mano dura contra las drogas y cualquier intento de tráfico es un boleto directo a la cárcel, o peor. Así que, chicas y chicos, la lección aquí es simple: la creatividad puede ser buena, pero a veces muy peligrosa.
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