Monos, rezos al revés y rituales: el enigma de La Casa del Diablo en Puebla
Por fuera parece una biblioteca común, pero sus muros cuentan otra historia. Figuras burlonas, rezos al revés y una sensación que incomoda: así es La Casa del Diablo en Cholula.
En Cholula, Puebla, hay un edificio que parece común por fuera, pero que por dentro —y sobre todo en su fachada— guarda un secreto que lleva siglos provocando escalofríos; le llaman La Casa del Diablo, aunque oficialmente es la biblioteca de San Luis Tehuiloyocan. ¿Fue un sitio para rituales satánicos o un espacio sagrado para pedir buenas cosechas? Nadie lo sabe con certeza… y eso es lo que inquieta.
Las figuras pintadas en su fachada no pasan desapercibidas: monos con gestos burlones, gorros de sacerdote y escenas religiosas alteradas. Para el historiador José Antonio Terán, quien redescubrió el inmueble en 1979, estas imágenes podrían ser una provocación directa a la religión católica. Según su investigación, los simios representarían a personas seducidas por el demonio, colocadas deliberadamente sobre escenas del calvario de Cristo, como una forma de burla y profanación.
Pero hay más. Dentro del lugar, en las vigas del techo, aparece la oración de la Magnífica escrita en latín… y al revés. Un detalle que, para Terán, refuerza la idea de rituales ocultos realizados por una posible secta de criollos o mestizos en el siglo XVIII.
Lo más inquietante es que el sitio pasó desapercibido para la Inquisición, quizá por estar en lo que entonces se consideraba un “pueblo de indios”.
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No todos ven al diablo ahí. El antropólogo Julio Glockner tiene otra lectura igual de intrigante: las figuras podrían ser una mezcla de símbolos católicos con deidades mesoamericanas, usadas para invocar fertilidad y buenas cosechas. Los monos con lengua afuera y falo erecto podrían representar a Xochipilli, deidad de la vegetación, la sexualidad y el verano. Incluso el águila bicéfala del acceso podría simbolizar la unión del cielo, la lluvia y la tierra fértil.
Testigos del escalofriante ambiente
Y aunque los expertos debaten, quienes han pasado tiempo ahí dicen que el ambiente se siente raro. Mauricio Meléndez, actual prestador de servicio social en la biblioteca, cuenta que el primer día que estuvo solo llovió, se fue la luz y nadie supo por qué. Semanas después, escuchó golpes en la puerta sin que hubiera nadie afuera. Desde niño escuchó historias de brujas, hechiceros y un pozo donde —decían— arrojaban niños en ceremonias.
Hoy, ya adulto, Mauricio confiesa que a veces siente que alguien lo observa desde los rincones, incluso cuando está completamente solo. Cuando eso pasa, se encomienda a las ánimas benditas, tal como le enseñó su familia.
¿Santuario agrícola o casa del diablo?, En San Luis Tehuiloyocan, Puebla, la respuesta sigue flotando en el aire… y quizá prefiera quedarse ahí.





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