DeportesDestacadas

Lo pidió su esposa y él le cumplió: un campo de golf de 50 millones

Si el amor mueve montañas, David Halbert movió literalmente un millón de toneladas de tierra. Todo para cumplirle un capricho a su esposa: tener su propio campo de golf.

No uno cualquiera, no. Uno de US$50 millones diseñado por el mismísimo Tom Fazio, leyenda del diseño de canchas, y con un nombre tan propio que ni Augusta se atrevió: Halbert National.


¿Dónde se ubica semejante obra?

Ubicado en Granbury, Texas, este coloso verde abarca 69 hectáreas junto al lago, con vistas de revista y fairways tan pulcros que podrías comer en ellos (aunque Halbert preferiría que no lo hicieras).

Desde el carrito, whisky en mano, dice entre risas: “Si no tieness un hoyo con tu nombre, no eres miembro”. Y tiene razón: no hay membresías, solo familia y amigos. Exclusividad nivel: “mi campo, mis reglas”.


Dinero hasta por los cielos

Halbert no es golfista profesional, pero sí multimillonario profesional. Fundó la empresa de biotecnología Caris Life Sciences, hoy valuada en más de 10 mil millones de dólares.

Con 69 años, swing autodidacta y un hándicap decente, decidió que si iba a gastar su fortuna, sería en algo divertido, brillante y con césped perfectamente podado.

Su esposa Kathy fue la musa del proyecto. Un día, cansada de jugar apurada entre desconocidos, dijo: “¿Y si hacemos un campito chiquito de tres hoyos?”. Spoiler alert: terminaron con un campo par 72 de nivel campeonato y mantenimiento de 3 millones de dólares al año. Porque en casa Halbert, los hobbies vienen con drenaje subterráneo y árboles de 35 mil dólares cada uno.

Quiero que sea mejor que Augusta”, dice David con una sonrisa que cuesta lo mismo que un Gulfstream. Y va en serio: contrató al exdirector del campo privado de Larry Ellison, dueño de Oracle, para que cuidara su césped. Plantó tres variedades de pasto, compró terrenos vecinos y hasta planea construir un albergue para visitas VIP.

PUEDES LEER: ¿Qué selección es la favorita para llevarse el Mundial 2026?

Kathy, por su parte, se lo toma con filosofía (y con tequila): “Puedo venir acá con mis amigas, con una jarra de margaritas y darlo todo”, dice riendo. Y si eso no es la definición de éxito, no sé cuál sea.

El Halbert National es una mezcla entre capricho de millonario, proyecto de vida y declaración de amor con bandera en el green. Porque al final, ¿quién no quisiera tener su propio campo para desconectarse del mundo, brindar con whisky, y recordar que todo empezó porque su esposa solo quería practicar tranquila?

Moraleja: el amor no solo mueve montañas… también construye campos de golf con lago incluido.


WhatsApp


Si quieres enterarte de más, síguenos en FacebookYouTube o bien en TikTok.

Back to top button