
El Instituto Nacional Electoral (INE) puso en marcha la producción de la nueva credencial para votar este 1 de junio de 2026. Los ciudadanos que acuden a los Módulos de Atención Ciudadana a partir de esta fecha reciben el formato renovado.
Este documento conserva su función primaria como instrumento para el ejercicio del voto y como medio de identificación oficial. La institución implementa protocolos destinados a la protección de datos personales y busca elevar los niveles de confianza en el uso cotidiano de esta identificación.
El diseño actual incorpora especificaciones técnicas contra la falsificación.
“El nuevo modelo de la Credencial para Votar integra diversos elementos de seguridad orientados a prevenir intentos de falsificación, alteración, duplicación o simulación, entre los que destacan un nuevo diseño del elemento ópticamente variable sobre la fotografía y datos personales, microtextos, siglas del INE en el fondo, efectos de realce, impresión arcoíris, así como elementos táctiles en relieve y patrones debilitados, lo que permite contar con un documento más robusto frente a riesgos de vulneración”, informó el INE.
La actualización abarca los sistemas de lectura digital. La credencial utiliza códigos bidimensionales tipo QR con estándares de seguridad para permitir la verificación mediante herramientas tecnológicas. Este procedimiento garantiza la autenticidad del documento y resguarda la información contenida.
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Diversidad y condiciones de accesibilidad
El formato reciente añade opciones para el reconocimiento de la identidad. La estructura integra el campo de género, mediante el cual cada persona elige la opción correspondiente a su identidad. El titular decide si la credencial visualiza el campo de sexo o de género con las opciones M, H o NB para la persona no binaria.
Además, el modelo admite la autoidentificación indígena o afromexicana.
“Este dato es únicamente informativo y no genera derechos político-electorales adicionales ni acredita acciones afirmativas en el registro de candidaturas”
La impresión de la palabra Indígena ocurre a solicitud del titular y requiere la validación del Catálogo Nacional de Pueblos y Comunidades Indígenas.
La arquitectura del documento considera a personas con discapacidad visual y presenta un corte o muesca para distinguir el plástico al tacto de otros documentos de dimensiones similares.
La aplicación móvil de verificación reproduce el nombre del titular al escanear los códigos QR, lo cual amplia las condiciones de accesibilidad.
“El Instituto refrenda que con estas acciones la Credencial para Votar evoluciona para ser un documento más seguro, incluyente y confiable, que contribuye a garantizar derechos fundamentales y a fortalecer tanto su función como instrumento para emitir el voto y su valor de identificación oficial bajo el principio de que en el INE todas las personas cuentan”.
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