El enemigo está en casa: el malinchismo que persigue a México
México hizo historia con paso perfecto en el Mundial y aun así las dudas no desaparecen

México acaba de hacer algo que durante años se le exigió a la Selección: ganar, convencer y terminar líder de grupo con nueve puntos de nueve posibles.
Derrotó a Sudáfrica, superó a Corea del Sur y aplastó a Chequia. Sin embargo, mientras el Azteca celebraba, en redes sociales ya aparecían los de siempre: “no le han ganado a nadie”, “el verdadero Mundial empieza después”, “ya sabemos cómo termina esto”.
Y entonces surge una pregunta: ¿por qué al mexicano le cuesta tanto creer en el mexicano?
Existe una especie de pesimismo instalado en nuestra cultura deportiva. Hemos normalizado desconfiar de lo nuestro mientras idealizamos lo extranjero.
Si un jugador mexicano falla, se convierte en tendencia nacional; si uno extranjero falla, se le concede tiempo y paciencia.
A la Selección se le exige perfección, pero rara vez se le reconoce el mérito. Durante años se pidió un equipo competitivo, con identidad y resultados. Hoy los tiene, y aun así pareciera que muchos están más preocupados por demostrar que el fracaso llegará tarde o temprano que por disfrutar el momento.
El malinchismo moderno ya no siempre aplaude al extranjero; muchas veces consiste en minimizar cualquier logro propio.

Los medios también tienen responsabilidad
La crítica es necesaria, pero el exceso de negatividad vende más que el reconocimiento. Se construyen héroes para después derribarlos, se magnifica el error y se reduce el acierto.
Si México pierde, es una tragedia nacional; si gana, se buscan explicaciones para restarle valor. Nadie pide conformismo ni triunfalismo ciego.
PUEDES LEER: ¡PASO PERFECTO! México enciende el sueño mundialista
Lo que hace falta es algo más simple: equilibrio. Porque una selección que gana sus tres partidos en un Mundial merece análisis, sí, pero también respeto.
México ya hizo historia en la fase de grupos. Habrá tiempo para juzgar lo que venga después. Hoy, por una vez, quizá valga la pena dejar de buscar el defecto y empezar a reconocer el mérito.
¿Periodismo de verdad?
Y si alguien ha alimentado esa cultura de la desconfianza permanente, son ciertos personajes de los medios deportivos. Durante años, figuras como David Faitelson han construido una marca basada en la crítica constante, muchas veces convirtiendo el escepticismo en espectáculo.
Cuestionar está bien; para eso existe el periodismo. El problema aparece cuando parece más rentable desacreditar que reconocer.

Cuando México pierde, llegan las sentencias. Cuando México gana, aparecen los peros. Que si el rival era débil, que si no convence, que si el verdadero examen viene después.
Bajo esa lógica, el futbolista mexicano juega un partido imposible: nunca alcanza, nunca basta.
Y así, entre titulares incendiarios y debates fabricados para generar clics, algunos medios han terminado por vender más pesimismo que análisis.
Porque en ocasiones pareciera que para ciertos comentaristas una victoria del Tri no es una noticia que celebrar, sino un problema que explicar.

Si quieres enterarte de más, síguenos en Facebook, YouTube o bien en TikTok.