
La historia de esta famosa canción comienza hace unos ayeres, por allá en el año de 1951, cuando el cine mexicano estaba en pleno apogeo.
La tonadita no precisamente surgió en las calles de alguna ciudad de México, como pasó con el audio de “fierro viejo que venda”, que es una grabación de la voz de la hija de un vendedor de fierros.
La historia de ésta tonadita con la que nos brillan los ojos y que tiene a todos los mexicanos a la espera de que un panadero se acerque a su puerta, surge de una popular película llamada ¡Ay amor… cómo me has puesto! de Germán Valdés.
Para no hacertela tan larga en ésta película un panadero llamado “Tin Tan” termina flechado por una dama de mucho dinero que casi atropella. Ya saben, el amor se manifiesta de formas inesperadas.
La cosa es que su amor no es claro desde el principio pues la hija de un millonario, Vitola, cree que de quién está enamorado Tin Tan, es de su empleada doméstica, además el padre también le pone las cosas difíciles y deben pasar por varias situaciones para ver si su conexión puede más que eso. En fin una película que debes ver.
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“Le traigo corbatas, volcanes, piedras, viudas, rejas”
La emblemática melodía que fue hecha para la filmación traspasó la pantalla y comenzó a ser utilizada por cientos de personas que se dedicaban a este oficio y hasta la fecha sigue vigente.
Creada por el compositor Ventura Romero, este pieza se convirtió en un homenaje a uno de los alimentos preferidos de los mexicanos.
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