
¡Arde la Casa Blanca y no es por el sol de Madrid! A solo tres días del Clásico ante el Barcelona, el vestuario del Real Madrid ha explotado en mil pedazos.
Lo que empezó como un entrenamiento intenso en Valdebebas terminó en una auténtica batalla campal entre dos de sus motores: Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni. El uruguayo acabó en el hospital con puntos de sutura en la cabeza tras un encontronazo que dejó de ser futbolístico para volverse personal.
La tensión, que ya venía cocinándose desde la era de Xabi Alonso, estalló después de un partidillo donde las entradas “cariñosas” de Fede sacaron de quicio al francés.
La crisis no es nueva, pero este gancho al hígado llega en el peor momento posible. Fuentes cercanas al club aseguran que el ambiente en Valdebebas es más tóxico que una relación de ex.
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No solo son Valverde y Tchouaméni; Rüdiger ya había perdido los estribos hace poco y la relación entre el capitán Carvajal y el técnico Álvaro Arbeloa es prácticamente inexistente.
El Madrid llega al Clásico herido, no solo en la tabla, sino en el orgullo, con un vestuario fracturado donde los egos pesan más que el escudo. Mientras tanto, el club guarda un silencio sepulcral, evitando confirmar si habrá expedientes disciplinarios para los involucrados en esta pelea que ya le dio la vuelta al mundo.
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