
La historia de uno de los más grandes del deporte mundial vuelve a sacudirse… pero lejos del green. Tiger Woods fue arrestado en Florida tras verse involucrado en un accidente automovilístico que terminó con su vehículo volcado y con una investigación abierta por conducir bajo los efectos de sustancias.
El incidente ocurrió en Jupiter Island, muy cerca de su residencia, cuando el golfista intentó rebasar a una camioneta en una maniobra que terminó mal.
El impacto contra un remolque provocó que su camioneta perdiera el control, volcara y se deslizara varios metros sobre la carretera.
Sin heridas, pero bajo sospecha
A pesar de la magnitud del accidente, Woods salió por su propio pie del vehículo. No hubo lesionados, pero lo que vino después encendió las alarmas.
Las autoridades detectaron signos de deterioro en el conductor, lo que derivó en su arresto inmediato por sospecha de DUI.
Aunque la prueba de alcohol resultó negativa, el propio jugador se negó a realizar un análisis adicional, lo que complica su situación legal.
Un patrón que preocupa
No es la primera vez que el nombre de Woods aparece en este tipo de escenarios.
En 2017 ya había sido detenido en circunstancias similares, tras admitir el consumo de medicamentos que afectaron su capacidad para conducir.
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Y si a eso se suma el brutal accidente de 2021 que casi le cuesta la carrera y hasta la pierna, el contexto se vuelve aún más delicado.
Golpe en el peor momento
El timing no podría ser más complicado. Woods venía de intentar regresar a la competencia tras múltiples cirugías y una larga recuperación física.
Incluso evaluaba volver a un major en las próximas semanas. Pero este episodio cambia el panorama.
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