¿Peña Nieto influyó en la llegada del Chicharito al Real Madrid?

La noche en que Javier “Chicharito” Hernández se vistió de blanco, el Bernabéu celebró como si fuera una promesa cumplida. Pero fuera del estadio, lejos del ruido de los cánticos, otra historia empezaba a tomar forma. Una que no se jugaba con balón, sino con contratos, reuniones privadas y cifras más allá del fútbol.

Era septiembre de 2014. Chicharito dejaba el Manchester United y aterrizaba en el Real Madrid, uno de los clubes más poderosos del planeta.

Para muchos, un salto de gloria. Para otros, el inicio de una pregunta incómoda:

¿por qué su fichaje coincidió con un acuerdo millonario entre Pemex y una empresa ligada al presidente del club, Florentino Pérez?

Poco después, la revista Proceso puso los reflectores donde casi nadie mira: reveló que Actividades de Construcción y Servicios (ACS), el consorcio que dirige Pérez, había obtenido contratos con el gobierno mexicano para proyectos de infraestructura hídrica y energética. Plantas de tratamiento, modernización de instalaciones, cifras que rozaban los cientos de millones de dólares.

El nombre que empezaba a sonar junto al de Pérez era otro: Emilio Lozoya, entonces director de Pemex. Años más tarde, en 2020, su historia dio un giro dramático cuando fue detenido en Mallorca, España, acusado de cohecho, asociación delictuosa y lavado de dinero. Para entonces, los archivos y las notas viejas cobraron un nuevo peso.


La reunión que cambió todo

En 2013, Florentino Pérez viajó a México. Se reunió con el entonces presidente Enrique Peña Nieto y con miembros clave del gabinete, incluido Lozoya. La versión oficial hablaba de inversiones y cooperación.

Pero con el tiempo, medios y auditores empezaron a reconstruir otra conversación: la rehabilitación de la planta Agro Nitrogenados, un proyecto que Pemex compró cuando llevaba más de una década sin operar y con maquinaria obsoleta.

La empresa encargada de “revivirla” fue Cobra Instalaciones, filial de un grupo empresarial vinculado a Pérez. La Auditoría Superior de la Federación documentó después sobreprecios y pagos pendientes por más de mil millones de pesos.

Un mes antes del fichaje de Chicharito, los contratos estaban firmados. La coincidencia, para muchos, dejó de parecer casualidad.


¿El palco que lo decide?

En España, periodistas económicos han descrito al palco presidencial del Bernabéu como “una sala de juntas con vista al césped”.

Gobiernos, empresarios, contratos que se discuten entre tiempos y aplausos. Chicharito no fue el único nombre que apareció en esa intersección entre deporte y negocios.

Cuando James Rodríguez llegó al Real Madrid, también coincidió con un contrato millonario de ACS en Colombia para construir la autopista Conexión Pacífico. La historia parecía repetirse con distintos acentos y las mismas cifras astronómicas.

En México, la lista de acuerdos de ACS con distintos gobiernos Fox, Calderón, Peña Nieto sumó, según investigaciones periodísticas, más de 135 mil millones de pesos en contratos durante casi dos décadas.


El delantero y la sombra

Chicharito, en la cancha, hizo lo que sabía: correr, presionar, buscar el gol. Pero su fichaje quedó marcado por una narrativa que nunca lo soltó del todo. No era solo un jugador en Madrid; era una pieza dentro de un tablero más grande.

Hoy, cada vez que su nombre vuelve a las redes o a la discusión pública, esa historia regresa con él.



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