
México vuelve a soñar en grande. Y esta vez, no está solo. Junto a Estados Unidos, Costa Rica y Jamaica, nuestro país levantó la mano para ser sede del Mundial Femenil 2031, una candidatura histórica que podría convertir este torneo en el primero en jugarse en cuatro países distintos.
Propuesta única
Si la propuesta se concreta, la Copa del Mundo Femenil rompería fronteras: dos sedes en Norteamérica, una en Centroamérica y otra en el Caribe.
Un mapa que no solo une territorios, sino también culturas, pasiones y una misma causa: impulsar el empoderamiento femenino a través del futbol.
“Para México sería un honor, pero sobre todo un sueño cumplido”, expresó Andrea Rodebaugh, directora deportiva de Selecciones Nacionales Femeniles. “Este logro refleja el crecimiento, la pasión y el esfuerzo de todas las mujeres que abrieron camino en este deporte”.
La candidatura promete estadios de nivel mundial, áreas de entrenamiento de élite y una derrama que superaría los 4.5 millones de aficionados solo en los estadios.
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Pero más allá de los números, lo que realmente está en juego es la oportunidad de inspirar a una nueva generación de niñas que sueñan con portar la camiseta nacional.
Altos mandos de la federación pelean la sede
Para Mikel Arriola, presidente de la Federación Mexicana de Futbol, esta propuesta “reafirma la confianza que FIFA y Concacaf han depositado en nuestras federaciones para seguir impulsando el desarrollo del futbol femenil en la región”.
Y mientras México ya se prepara para ser sede del Mundial varonil de 2026, la ilusión crece: ¿puede nuestro país convertirse también en el epicentro del futbol femenil mundial?
“Seguimos avanzando con pasos firmes”, aseguró Mariana Gutiérrez, presidenta de la Liga MX Femenil. “Este proyecto es más que un torneo: es una declaración. México quiere convertirse en un país destino para el futbol femenil. Y lo vamos a lograr”.
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