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Los deportes que se convirtieron en nuevo símbolo de estatus

Entre la clase de Pilates, la cancha de pádel, el outfit y el matcha de después, hacer ejercicio ya parece menos rutina y más membresía a un estilo de vida.

Bienvenido al México donde hacer ejercicio también requiere presupuesto, outfit y una bebida de $100 después.

Primero fue el spinning, luego el running, después el CrossFit y ahora tenemos el combo completo: pádel para el amigo que descubrió que tiene espíritu competitivo, pilates y barre para quien quiere “tonificar” mientras sube una foto al espejo y HYROX para quien decidió que levantar pesas ya no era suficiente y necesita demostrarlo sin playera en Instagram.


¿El denominador común?

Entrenar, sí; pero que se note que entrenaste.

El pádel es quizá el rey de esta nueva aristocracia deportiva. México ya superó el millón de aficionados y cuenta con más de 830 clubes, según estimaciones de la Federación Internacional de Pádel.

Y aunque cualquiera puede jugarlo, alrededor de sus canchas apareció todo un ecosistema: reservación, pala, torneo, club, amigos, bebida, comida y networking.

Es tenis, pero con más posibilidades de decir “jugamos a las ocho y luego vemos qué hacemos”. Y si además conociste a alguien que puede ayudarte con un negocio durante el tercer set, mejor.

Luego están pilates y barre, el territorio donde el ejercicio descubrió el concepto de aesthetic.

Leggings impecables, calcetines blancos, botella minimalista, espejo de cuerpo completo y, al terminar, la parada estratégica por un matcha que cuesta casi lo mismo que la clase.

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No es que no haya esfuerzo, pilates y barre pueden ser físicamente exigentes, pero la experiencia se convirtió en algo más amplio: bienestar, comunidad, imagen personal y pertenencia.

El propio boom del barre en otros mercados muestra cómo estas disciplinas suelen concentrarse en zonas de mayor poder adquisitivo y alrededor de estudios boutique.

Y finalmente está HYROX: el gimnasio convertido en examen de admisión.

Correr, cargar, empujar, jalar y sufrir hasta que alguien pueda decir “estoy preparando mi HYROX”. Aquí el mensaje cambia: no necesitas solamente verte bien, necesitas probar que puedes aguantar.

Pero incluso el sufrimiento tiene su contenido: foto sudado, reloj inteligente, músculos marcados, proteína y, si se puede, la inevitable imagen frente al espejo sin playera.

¿Son deportes? Sí, y varios son bastante demandantes. ¿Son moda? También. Porque en el México aspiracional actual hasta el ejercicio funciona como tarjeta de presentación: dime qué entrenas, cuánto pagas y qué tomas después, y quizá pueda adivinar tu código postal.


Cintillo Subrayado


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