La Ultra Tuza, la primera barra en México: ¿cómo nació?

Hoy ves banderas, cánticos que retumban y tribunas que no paran… pero hubo un día en que todo eso no existía. Y sí, el cambio empezó en Pachuca.

En 1996, el Club Pachuca decidió que su estadio no solo debía llenarse… tenía que pesar. Así nació la Ultra Tuza, la primera barra brava moderna en México.

Tras una final de ascenso donde la tribuna no empujó como se esperaba, el directivo Andrés Fassi tomó nota y trajo el modelo sudamericano a la Bella Airosa.

Bombas de humo, papel picado, cánticos sin parar… la tribuna sur del Hidalgo se convirtió en un infierno para el rival.

El debut fue contra el América y el mensaje fue claro: esto ya no era una porra… era otra cosa.

Lo que empezó con unos cuantos terminó marcando época. La Ultra Tuza no solo alentaba, imponía ritmo, identidad y presión.

Y como buen gol que cambia el partido, el resto de la Liga MX reaccionó: llegaron la Barra 51, La Rebel, La Adicción… pero el primer grito ya se había escuchado en Pachuca.

Hoy les llaman “grupos de animación”, pero el ADN es el mismo: el jugador número 12 que nunca deja de cantar.

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Porque sí, el fútbol se juega en la cancha… pero se gana también en la tribuna. Y en México, esa historia empezó con un rugido: el de la Ultra Tuza.

Con el paso de los años, el modelo que inició la Ultra Tuza se expandió por toda la Liga MX, obligando incluso a las autoridades a regular estos grupos.

Aunque hoy no se les denomina oficialmente “barras”, sino “grupos de animación”, los clubes deben registrar a sus integrantes ante la Federación Mexicana de Fútbol y cumplir con protocolos de seguridad.



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