
La euforia que dejó el Mundial 2026 parece haber durado muy poco. Mientras miles de aficionados soñaban con volver a ver a la Selección Mexicana en casa, la Federación Mexicana de Futbol confirmó que sus próximos cuatro partidos amistosos se jugarán en Estados Unidos, una decisión que volvió a encender el descontento entre los seguidores del Tricolor.
Para muchos, el mensaje es claro: el negocio sigue pesando más que la afición mexicana.
El malestar no llega solo por los amistosos. La gestión encabezada por Mikel Arriola vuelve a quedar bajo la lupa en medio de críticas por un futbol mexicano que continúa sin ascenso ni descenso, con una Liga de Expansión cada vez más debilitada y decisiones que alejan al aficionado de los estadios.
Después del respaldo masivo que recibió el Tri durante la Copa del Mundo, buena parte de la afición esperaba un cambio de rumbo; en cambio, siente que la Federación volvió a cerrarles la puerta.
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La Selección llena estadios en México, mueve pasiones y une al país, pero otra vez jugará lejos de su gente.
Aunque los partidos en territorio estadounidense representan ingresos millonarios para la FMF, el debate crece entre quienes consideran que el futbol mexicano necesita reconectar con su propia afición antes de seguir apostando por el mercado extranjero.
La ilusión que dejó el Mundial sigue viva… pero la paciencia de muchos aficionados comienza a agotarse.
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