
Entre discursos reciclados, becas manipuladas y eventos inflados, la gestión del exclavadista en la Conade se volvió el “segundo piso” de Ana Guevara, pero con más luces, menos resultados y la misma opacidad.
Del deporte a la simulación
A un año de tomar las riendas de la Conade, Rommel Pacheco presume “cercanía con los atletas” como si dar su número personal fuera una política pública.
Habla de “aumentar becas” y “planificar competencias”, pero los hechos lo desmienten, los deportistas siguen pagando sus propios viajes y esperando reembolsos que nunca llegan.
Mientras el yucateco sonríe ante las cámaras, en privado tacha de “malagradecidos” a atletas paralímpicos, porque se atrevieron a pedir apoyo para competir en Corea.
Eventos, contratos y el mismo guion
Como buena tradición de la casa, Pacheco heredó el manual de negocios de Ana Guevara: inflar presupuestos, reciclar aliados y vender “grandes eventos” como trofeos administrativos.
En lo que va del año, 31 competencias internacionales se han realizado (o están por hacerse), con el mismo círculo de contratistas de siempre.
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En el centro de todo, Gabriel Ramos, empresario consentido de varias gestiones, el mismo que opera torneos “a reembolso” y que ahora es tratado como héroe del tiro con arco. Curioso, ¿no? Ese deporte recibió más de 34 millones de pesos, mientras los atletas siguen rogando por uniformes o pasajes.
Y claro, el gasto estrella fue la Olimpiada Nacional, donde Rommel quemó 654 millones de pesos en seis meses, 300 millones solo en ese evento. ¡Un aumento del 250%! Jalisco, Tlaxcala y Yucatán (su estado natal) fueron los grandes beneficiados. ¿Casualidad? Difícil de creer.
Sin rumbo, sin proyecto, sin vergüenza
A diferencia de otros directores, Pacheco ni siquiera ha presentado su plan sexenal. No hay metas claras, ni estrategias, ni indicadores de resultados. Solo conferencias, discursos motivacionales y frases vacías como “parece que no hacemos nada” (spoiler: no lo hacen).
Mientras tanto, deportes de élite como el ecuestre reciben millones, y disciplinas comunitarias, sociales o escolares apenas sobreviven. El deporte nacional se convirtió en una pasarela de eventos caros, sin legado y con olor a negocio.
El mismo juego con otro uniforme
Claudia Sheinbaum le pidió públicamente romper con las viejas inercias, pero Pacheco sigue jugando el mismo partido que Guevara, Castillo y compañía.
Sus funcionarios clave son los mismos de siempre, sus contratos también. Solo cambió la sonrisa frente a las cámaras.
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