
En el fútbol hay decisiones que no se discuten, se sienten. Y una de esas, hoy por hoy, es que Guillermo Ochoa apunta directo al arco del Mundial 2026.
Si conoces a Javier Aguirre, sabes que va a confiar en la experiencia. Y ahí, Memo tiene la ventaja. No por nostalgia, sino por oficio, colmillo y liderazgo bajo presión.
Porque el arco no se gana con piques de 100 metros. Se gana con reflejos, personalidad y cabeza fría cuando el estadio se cae encima. La edad no pesa tanto para un portero como pesa el carácter.
Memo, mientras mantenga nivel, no solo entra en la lista: entra para jugar. En torneos grandes, los técnicos buscan al que no se quiebra cuando todo arde. Y Ochoa ya ha estado ahí… muchas veces.
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¿Y los que vienen empujando?
Luis Ángel Malagón y Raúl Rangel aparecen un paso adelante en la carrera por los otros boletos. Hay competencia, sí, y eso suma.
La pelea sigue abierta, pero hoy el guante que manda es el de siempre.
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