
Faltan apenas 90 días para que el balón ruede en la Copa Mundial de la FIFA 2026, pero antes de que escuchemos el primer silbatazo ya hay otro partido jugándose… y no es precisamente en la cancha.
La organización del torneo más grande del planeta llega rodeada de polémicas, dudas y tensiones, un escenario que pone a prueba tanto a la FIFA como a los tres países anfitriones: México, Estados Unidos y Canadá.
México lindo y querido
En territorio mexicano, la conversación ya llegó hasta lo más alto. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, sostuvo diálogo con la presidenta Claudia Sheinbaum para reforzar el tema de la seguridad rumbo al torneo.
A esto se suma la lupa puesta sobre el histórico Estadio Banorte, sede de las finales de 1970 y 1986, que todavía genera preguntas tras su remodelación.
Como si fuera poco, el repechaje mundialista en Monterrey también entró en turbulencia luego de que la Selección de fútbol de Irak pidiera aplazar sus partidos por problemas de visas y transporte.
God bless America
Pero el ruido no se queda en México. En Estados Unidos, que albergará la mayoría de los partidos, la tensión política y protestas en ciudades como Minneapolis encendieron alertas, mientras que sedes como Boston y Nueva York han reconocido complicaciones presupuestales para cumplir con todo el paquete mundialista.
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En el tablero internacional, los conflictos geopolíticos también amenazan con salpicar la competencia, incluso poniendo en duda la presencia de la Selección de fútbol de Irán.
Cada 4 años es lo mismo
Lo curioso es que este tipo de tormentas no son nuevas en la historia del Mundial. Antes del silbatazo inicial, varias Copas del Mundo han tenido más drama fuera de la cancha que dentro.
El torneo de Copa Mundial de la FIFA Catar 2022 quedó marcado por acusaciones de corrupción y denuncias sobre explotación laboral en la construcción de estadios, mientras que Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018 se jugó en medio de tensiones políticas y cuestionamientos por derechos humanos.
Incluso Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014 vivió protestas masivas por el gasto multimillonario en infraestructura.
Al final, la historia suele repetirse: los escándalos ocupan titulares antes del torneo… pero cuando empieza a rodar la pelota, el fútbol termina robándose el protagonismo.
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