
El Mundial todavía no arranca… y el Estadio Banorte ya está jugando uno de los partidos más caros de su historia. Más de mil millones de pesos sobre la mesa, una negociación contra reloj y un problema que viene desde hace décadas: los palcos.
Sí, esos espacios “intocables” que tienen contratos por 99 años hoy pusieron en jaque a todo el negocio del estadio.
Todo se remonta a un acuerdo clave: Grupo Ollamani se comprometió a pagar 62.4 millones de dólares para garantizar que los dueños de palcos y plateas puedan entrar al Mundial 2026 sin pagar un solo boleto.
¿Por qué? Porque así lo dicen sus contratos desde 1966. El problema es simple y brutal: la FIFA controla la venta total de entradas en sus torneos, y esos asientos ya estaban “vendidos” desde hace décadas. Resultado: el estadio tuvo que comprarle a la FIFA cerca de 15 mil lugares… en su propia casa.
Pero aquí no acaba la historia. Para cubrir semejante factura, el estadio activó un plan digno de final mundialista: paquetes VIP de hospitalidad que van de los 123 mil a más de 260 mil pesos por partido.
Sí, leíste bien. Y no es opcional: tienes que comprar los cinco juegos. Empresas ya están entrando al juego, pero entre aficionados… la cosa no fluye igual. Por si fuera poco, existe una fianza millonaria que la FIFA puede cobrar si el pago no se cumple a tiempo. Presión total.
PUEDES LEER: ¿Por qué a nuestra generación le cuesta tanto comprar una casa?
El 20 de mayo es la fecha límite y, hasta ahora, ni siquiera se han liberado los accesos digitales prometidos a los dueños de palcos.
Así, el Estadio Banorte vive una previa intensa, donde el rival no está en la cancha, sino en los contratos, los números y las exigencias del torneo más grande del planeta.
Si quieres enterarte de más, síguenos en Facebook, YouTube o bien en TikTok.