
La primavera todavía no empieza oficialmente y ya encendió las alertas, pues las ondas de calor en la Megalópolis podrían marcar el ritmo del clima entre marzo y mayo de 2026, y el panorama no luce nada tranquilo.
Autoridades meteorológicas anticipan entre tres y cinco episodios de calor intenso, con temperaturas que podrían subir hasta 4 grados Celsius por encima del promedio en varias zonas del centro del país.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) explicó que el calor no llegará solo por unos días. Uno de estos eventos podría extenderse hasta 15 días consecutivos, lo que pondría a prueba la resistencia de millones de personas en la región. Cielos despejados, radiación solar fuerte y poco viento forman el escenario perfecto para que el calor se quede atrapado sobre la Megalópolis.
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Además, los expertos ven otro problema en el horizonte: la falta de lluvia durante la temporada seca. Cuando el suelo pierde humedad y la vegetación se seca, cualquier chispa puede convertirse en incendio. La evaporación acelerada deja plantas y pastizales convertidos en combustible ligero, lo que aumenta el riesgo de incendios forestales en varias zonas cercanas al Valle de México.
Pero el calor también golpea la calidad del aire. La Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) advierte que estas condiciones favorecen la formación de ozono troposférico, un contaminante que suele disparar las contingencias ambientales. De hecho, autoridades estiman entre cinco y 15 días con niveles que podrían activar la Fase I de alerta ambiental.
El pronóstico incluso recuerda lo vivido en 2025: un año cálido, aunque sin alcanzar los récords históricos del 2024. Aun así, especialistas recomiendan prepararse para una primavera pesada. Si el pronóstico se cumple, las ondas de calor Megalópolis podrían sentirse más largas, más intensas y con efectos que van más allá de simplemente “tener calor”.
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