
Lo que pasó en el Independiente vs Universidad de Chile en la Sudamericana no fue fútbol, fue una barbarie, por parte de aquellos que no tienen cerebro.
El duelo de octavos de la Copa Sudamericana 2025 terminó en tragedia: tres aficionados muertos, decenas de heridos y un espectáculo que confirma el fracaso absoluto de la CONMEBOL.
Absoluta tragedia en el fútbol
¿De qué sirve hablar de “pasión” cuando la cancha se convierte en un campo de guerra?
Desde la primera mitad ya había advertencias: proyectiles, amenazas, barras bravas calentando el ambiente. Y aun así, nadie hizo nada.
La segunda parte explotó en violencia: peleas, detonaciones, hinchas arrojándose al vacío y otros despojados de su ropa como trofeos de guerra.
El árbitro suspendió el partido, pero el daño ya estaba hecho.
La CONMEBOL, como siempre, brilló por su ausencia. El máximo organismo del fútbol sudamericano parece vivir en una burbuja de comunicados tibios y multas simbólicas, incapaz de enfrentar un problema que está matando gente en sus torneos.
Esto no es nuevo: basta con revisar la larga lista de incidentes en Libertadores y Sudamericana para entender que el fútbol en esta región es rehén de barras bravas y dirigentes incompetentes.
¿Y qué queda?
Una imagen lamentable para el fútbol sudamericano, periodistas encerrados en un estadio sin garantías, más de 90 detenidos y una afición que en lugar de celebrar un pase a cuartos, llora la pérdida de vidas.
El partido entre Independiente y la U de Chile debería marcar un antes y un después, pero con la CONMEBOL, ya sabemos: no pasará nada.
DIEGO LEIZA
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