
El ícono del golf, Tiger Woods, no regresa con palos en mano, sino como presidente del nuevo Comité de Competición Futura de la PGA, un grupo de nueve miembros que promete nada menos que una revolución en el golf profesional de Norteamérica.
El director ejecutivo de la PGA, Brian Rolapp, lo soltó en vísperas del Tour Championship: “No buscamos cambios pequeños, queremos un cambio significativo”.
Y vaya que se lo toman en serio: Woods estará acompañado por nombres como Patrick Cantlay, Adam Scott, Camilo Villegas, Maverick McNealy y Keith Mitchell, además de tres asesores de peso pesado como John Henry, dueño del Liverpool y de los Red Sox.
El plan es claro: más paridad competitiva, más enfrentamientos entre los mejores y una temporada mucho más fácil de seguir para los fans.
En otras palabras, darle al golf el empuje que necesita para ser un espectáculo imperdible.
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Golpe fuerte a la competencia
El movimiento llega en un momento clave para el golf, tras años de tensiones entre la PGA y LIV Golf, la liga respaldada por Arabia Saudita que sacudió los cimientos del deporte con fichajes millonarios y una propuesta disruptiva.
En este escenario de división e incertidumbre, la figura de Tiger Woods no solo aporta legitimidad, sino también el peso necesario para unir a los jugadores y trazar un modelo que devuelva estabilidad y emoción al circuito.
DIEGO LEIZA
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