
La temporada de lluvias en la zona metropolitana no da tregua. Mientras la Subsecretaría de Protección Civil mantiene activa la alerta por semáforo amarillo ante rachas de viento de hasta 50 km/h, temperaturas frías de 0 a 5 °C y el riesgo latente de deslaves por la humedad acumulada en el suelo, la ciudadanía tiene que arreglárselas para que la rutina no se detenga.
A nivel oficial, los Comités de Emergencia en la entidad y en Mineral de la Reforma monitorean cauces como el Río de las Avenidas que ha rozado el 80% de su capacidad e intervienen en coladeras obstruidas por basura en sectores como San Judas y Carboneras.
Pero antes de que las autoridades emitan sus boletines, la preparación empieza en casa desde bien temprano. A las 6:00 de la mañana, la gente enciende la televisión para ver el noticiero o revisa TikTok e imperantes avisos meteorológicos para saber si el agua apremiará durante la jornada.
Para trabajadores, comerciantes y familias que llevan a sus hijos a escuelas como la Francisco Madero, salir implica todo un ritual: chamarras gruesas, impermeables de hule y una misma sombrilla compartida para dos personas.
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La realidad en las calles
Recorrimos la Plaza Independencia y las inmediaciones del Mercado 1 de Mayo para escuchar de viva voz lo que significa moverse entre charcos y encharcamientos. Comerciantes de la zona relataron que, cuando la lluvia aprieta, calles como Benito Juárez, Allende e Hidalgo se inundan al punto de que el agua busca salida corriendo hacia el mercado.
En arterias de alto flujo como el Bulevar Minero, Pitahayas, Tulipanes, el acceso a “la Penny” o el tramo del Puente del Judío a Cedisco, los profundos baches quedan ocultos bajo el agua, obligando a los automovilistas a frenar por completo y provocando que trayectos habituales de 20 minutos se transformen en angustiosas esperas de hasta una hora.
El panorama es aún más complejo en zonas como La Providencia y en barrios altos como El Rincón (rumbo a La Estanzuela), donde vecinas exigen la pavimentación con concreto de cruces olvidados como Zacatecas con Veracruz.
Allí, cuando el agua arrecia, las combis dejan de subir por seguridad, obligando a las personas a bajar a pie hasta el centro para intentar abordar el transporte público. Pese al caos vial y la falta de coladeras despejadas, la gente de Hidalgo demuestra su fuerza diaria adaptándose al mal tiempo sin perder el ánimo.
¿A ti cómo te ha ido con las lluvias en los últimos días?

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