Lo que el tráfico de la CDMX le está costando al talento de las empresas
La Ciudad de México es, oficialmente, la ciudad con más tráfico del planeta. Y ese dato, que suena a estadística de tránsito, se está convirtiendo en un problema de recursos humanos.

Imagina esto: dos candidatas se postulan para el mismo puesto de marketing en una torre de Reforma. Ganan lo mismo, tienen la misma experiencia, la misma actitud en la entrevista.
Pero una vive a veinte minutos caminando de la oficina. La otra vive en Iztapalapa, y para llegar a las nueve de la mañana tendría que salir de su casa antes de las siete. En papel, son candidatas idénticas. En la práctica, están aceptando ofertas completamente distintas.
Esa es la grieta silenciosa que atraviesa hoy al mercado laboral de la capital mexicana: no todos los talentos compiten en igualdad de condiciones, porque el mapa de las oficinas y el mapa de las viviendas casi nunca coinciden.
La ciudad que menos se mueve del mundo
Cualquiera que maneje en la Ciudad de México lo sabe en carne propia, pero ahora hay números que lo confirman con crudeza. De acuerdo con el TomTom Traffic Index, la capital mexicana demanda un 75.9% de tiempo adicional para recorrerla en comparación con un tránsito fluido, una cifra que la coloca por encima de ciudades con fama de caóticas en Asia y Europa y que, según distintos reportes de este año, la sitúa en el primer lugar mundial de congestión.

Las cifras, vistas de cerca, son casi absurdas para una metrópoli de más de nueve millones de habitantes: recorrer diez kilómetros tomó, en promedio, 34 minutos y 29 segundos durante 2025, y en las horas más críticas la velocidad promedio cae hasta 13.5 kilómetros por hora, más lento que un ciclista urbano con calma. En un cuarto de hora, un conductor apenas logra avanzar 4.4 kilómetros.
El saldo acumulado, según el mismo índice: 184 horas perdidas en el tráfico durante las horas pico a lo largo de 2025, el equivalente a siete días y dieciséis horas de una persona atrapada, literalmente, en el camino.
Para dimensionarlo, es más del doble de lo que pierde un automovilista en Monterrey, donde las horas perdidas fueron 89, equivalentes a tres días y diecisiete horas.
El mapa invisible de las oficinas
Mientras el tráfico empeora, el negocio inmobiliario corporativo no se ha detenido: sigue construyendo, casi siempre, en los mismos tres puntos del mapa.
Santa Fe continúa siendo el mercado de oficinas más grande de la ciudad, mientras que Polanco se ha consolidado como uno de los corredores más dinámicos, con cerca de 350 mil metros cuadrados de construcción en desarrollo, apenas por debajo de Insurgentes, y con rentas que se ubican 15% por arriba del promedio de la ciudad. A esto se suma Reforma, el corredor financiero y corporativo por excelencia.

Es una lógica que tiene sentido desde el punto de vista inmobiliario: prestigio, plusvalía, cercanía entre empresas. Pero desde el punto de vista de quien busca empleo, produce el efecto contrario: tres islas de oportunidad laboral rodeadas por una ciudad enorme que, para llegar a ellas, tiene que atravesar la peor congestión del planeta.
PUEDES LEER: Rondón hace historia en Pachuca: doblete ante Xolos y medio centenar de goles
Lo que están haciendo las empresas para achicar la distancia
Frente a un problema que la infraestructura de la ciudad no va a resolver de la noche a la mañana, algunas empresas han empezado a voltear hacia dentro: en lugar de esperar a que el talento llegue hasta el corredor corporativo, están rediseñando cómo se llega hasta él. Entre las estrategias que están ganando terreno:
- Horarios escalonados. Ajustar entradas y salidas, cuando el puesto lo permite, para esquivar los tramos de mayor congestión en lugar de sumarse a ellos.
- Puntos de encuentro más cercanos. Establecer rutas de transporte compartido que partan de las zonas donde realmente vive una parte importante de la plantilla, en vez de asumir que todos pueden llegar por su cuenta.
- Medir antes de decidir. Cruzar los datos de rotación, retardos y vacantes difíciles de cubrir con los tiempos de traslado, para saber si la distancia es, en realidad, la causa oculta detrás del problema.

Hay algo revelador en todo esto: durante mucho tiempo, la movilidad se pensó como un problema de la ciudad, no de las empresas.
Pero en una capital donde perder casi ocho días al año en el tráfico ya es la norma y no la excepción, el corredor corporativo más exclusivo puede convertirse, sin que nadie lo planee, en un filtro invisible que deja fuera al talento equivocado por la razón equivocada: no porque no esté calificado, sino porque vive del lado incorrecto del Periférico.
La distancia, al final, no es solo un problema de transporte. Es una decisión muchas veces silenciosasobre a quién se le da la oportunidad de competir por un empleo, y a quién no.

Si quieres enterarte de más, síguenos en Facebook, YouTube o bien en TikTok.










